Hola querida amiga!! Como has estado?? Hace un buen que no se nada de ti, por que te pierdes?? Por acá todo bien y yo, trabaje que trabaje e intentando acostumbrarme al inestable clima de Toluca. Espero tener pronto noticias tuyas. Cuidate mucho, un beso. Diana M.
Hola Dianita¡¡¡ Pues solo paso para saludarte y preguntarte como te ha ido y que noticias me cuentas.... nos vemos y espero pronto tener noticias tuyas
Hola Diana!!! No se si revises esto.. pero solo pase a saludarte y espero que te hayas pasado unas muy agradables fiestas navideñas y que te este yendo de maravilla... y espero que algun dia nos volvamos a encontrar,
Hola Diana!!! Espero que estes muy bien.. y pues aqui reportandome, hasta que se me hizo conocer Merida, pues ando por aca y todo esta muy padre, cuidate y haber que dia nos vemos.
que tal dianita aki saludandte cmo stas oye aver que dia de estos te marco en la noche pa que te cuente algo jaja bueno cuidate much y diso te benidiga mucho mas ehhhhhhh. nos estamos viendo eh. saluds a tu sobrina
hola dianita como stas oye ya viste las fotos jajaja stuvo super bueno de loq ue te perdiste ehh y me cubres hasta enero verdad bueno gracias dianita sabia que conaria contigo, nos vemos depuesin.
kmo les va??? q an echo???? kmo les fue en la kermes????
yo ando x aca...no puedo decir q m a ido d maravilla pro gracias a dios todo sta mejorando...todo es muy diferent..pro ya m stoy adaptando.. Apena el proximo domingo buscare una iglesia...hay una muy cerca d aki es evangelica..pro kmo q no m gusta muxo xq en la puerta tiene imagenes...se supone q es evangelica no catolica!!!
saludam a todos y diles q gracias x sus oraciones...yo se k ustedes han estado orando x mi y se los agradesco infinitament..xq si la he pasado un pokito mal..pro poco a poco todo se sta aclarando y trato d adaptarm a esta cultura
kmo les va??? q an echo???? kmo les fue en la kermes????
yo ando x aca...no puedo decir q m a ido d maravilla pro gracias a dios todo sta mejorando...todo es muy diferent..pro ya m stoy adaptando.. Apena el proximo domingo buscare una iglesia...hay una muy cerca d aki es evangelica..pro kmo q no m gusta muxo xq en la puerta tiene imagenes...se supone q es evangelica no catolica!!!
saludam a todos y diles q gracias x sus oraciones...yo se k ustedes han estado orando x mi y se los agradesco infinitament..xq si la he pasado un pokito mal..pro poco a poco todo se sta aclarando y trato d adaptarm a esta cultura
hya dianita la verdad no sabia y tarde pero seguro dios te bendigaa y que cumplas muchosooossss años masss. grax por todo y que mas te puedo decir grax adios por conocerte. tqm.
“¡ESTÁS comportándote como un niño!” Si alguien nos dijera eso a nosotros, siendo adultos, probablemente nos molestaría, pues los niñitos, por adorables que sean, no poseen la madurez ni la experiencia ni la sabiduría que suele adquirirse con la edad (Job 12:12).
Ahora bien, en una ocasión, Jesús dijo a sus discípulos: “Verdaderamente les digo: A menos que ustedes se vuelvan y lleguen a ser como niñitos, de ninguna manera entrarán en el reino de los cielos” (Mateo 18:3). ¿Qué quiso decir Jesús? ¿Qué cualidades propias de los niños deberíamos imitar los adultos?
Cultivemos la humildad de los niños Examinemos las circunstancias que provocaron ese comentario de Jesús. Al llegar a Capernaum después de un largo viaje, él preguntó a sus discípulos: “¿Qué discutían en el camino?”. Estos, abochornados, se quedaron callados, pues habían discutido sobre cuál de ellos era el mayor, es decir, el más importante. Pero después se armaron de valor y preguntaron a Jesús: “¿Quién, realmente, es mayor en el reino de los cielos?” (Marcos 9:33, 34; Mateo 18:1).
Tal vez nos sorprenda que los discípulos discutieran sobre cuestiones de posición o rango después de haber estado casi tres años con Jesús. Pero hay que tener presente que aquellos hombres se habían criado en el judaísmo, religión que daba mucha importancia a esos asuntos. Es probable que sus raíces religiosas, aunadas a la imperfección humana, influyeran en su manera de pensar.
Jesús se sentó, llamó a los discípulos y dijo: “Si alguien quiere ser el primero, tiene que ser el último de todos y ministro de todos” (Marcos 9:35). Esas palabras seguramente los dejaron atónitos. El razonamiento de Jesús era totalmente contrario a los conceptos judíos sobre la grandeza. A continuación llamó a un niñito y, abrazándolo con ternura, recalcó la misma idea: “Verdaderamente les digo: A menos que ustedes se vuelvan y lleguen a ser como niñitos, de ninguna manera entrarán en el reino de los cielos. Por eso, cualquiera que se humille como este niñito, es el mayor en el reino de los cielos” (Mateo 18:3, 4).
Los niños son humildes por naturaleza ¡Qué gran ejemplo de humildad! Imagínese la escena: un niñito rodeado de una serie de hombres adultos, de aspecto serio, que lo miran fijamente. ¡Qué inocente y confiado se le ve! No tiene malicia ni ningún sentimiento de rivalidad. Ahí está: sumiso, sin pretensiones. ¡De qué manera tan hermosa demuestra el pequeño la cualidad de la humildad!
La lección que Jesús enseñó es muy clara. Todos debemos cultivar la humildad de los niños si queremos heredar el Reino de Dios. Entre los miembros de la hermandad cristiana no hay lugar para el orgullo ni para el espíritu competitivo que promueve contiendas (Gálatas 5:26). Esas son precisamente las actitudes que impulsaron a Satanás a rebelarse contra Dios. ¡Con razón las odia Jehová! (Proverbios 8:13.)
Los cristianos verdaderos tratan de servir, no de ejercer poder. La verdadera humildad nos mueve a servir a los demás, por desagradable que sea la tarea o insignificante la persona. El servicio que se presta con humildad tiene muchas recompensas. Jesús dijo: “Cualquiera que reciba a uno de tales niñitos sobre la base de mi nombre, a mí me recibe; y cualquiera que me recibe a mí, no me recibe a mí solamente, sino también al que me envió” (Marcos 9:37). Si cultivamos un espíritu generoso y humilde como el de un niño, estaremos en unión con el Personaje más excelso del universo y con su Hijo (Juan 17:20, 21; 1 Pedro 5:5). Obtendremos, además, la felicidad que viene de dar (Hechos 20:35). Y sentiremos la satisfacción de contribuir a la paz y unidad que caracteriza al pueblo de Dios (Efesios 4:1-3).
“¡ESTÁS comportándote como un niño!” Si alguien nos dijera eso a nosotros, siendo adultos, probablemente nos molestaría, pues los niñitos, por adorables que sean, no poseen la madurez ni la experiencia ni la sabiduría que suele adquirirse con la edad (Job 12:12).
Ahora bien, en una ocasión, Jesús dijo a sus discípulos: “Verdaderamente les digo: A menos que ustedes se vuelvan y lleguen a ser como niñitos, de ninguna manera entrarán en el reino de los cielos” (Mateo 18:3). ¿Qué quiso decir Jesús? ¿Qué cualidades propias de los niños deberíamos imitar los adultos?
Cultivemos la humildad de los niños Examinemos las circunstancias que provocaron ese comentario de Jesús. Al llegar a Capernaum después de un largo viaje, él preguntó a sus discípulos: “¿Qué discutían en el camino?”. Estos, abochornados, se quedaron callados, pues habían discutido sobre cuál de ellos era el mayor, es decir, el más importante. Pero después se armaron de valor y preguntaron a Jesús: “¿Quién, realmente, es mayor en el reino de los cielos?” (Marcos 9:33, 34; Mateo 18:1).
Tal vez nos sorprenda que los discípulos discutieran sobre cuestiones de posición o rango después de haber estado casi tres años con Jesús. Pero hay que tener presente que aquellos hombres se habían criado en el judaísmo, religión que daba mucha importancia a esos asuntos. Es probable que sus raíces religiosas, aunadas a la imperfección humana, influyeran en su manera de pensar.
Jesús se sentó, llamó a los discípulos y dijo: “Si alguien quiere ser el primero, tiene que ser el último de todos y ministro de todos” (Marcos 9:35). Esas palabras seguramente los dejaron atónitos. El razonamiento de Jesús era totalmente contrario a los conceptos judíos sobre la grandeza. A continuación llamó a un niñito y, abrazándolo con ternura, recalcó la misma idea: “Verdaderamente les digo: A menos que ustedes se vuelvan y lleguen a ser como niñitos, de ninguna manera entrarán en el reino de los cielos. Por eso, cualquiera que se humille como este niñito, es el mayor en el reino de los cielos” (Mateo 18:3, 4).
Los niños son humildes por naturaleza ¡Qué gran ejemplo de humildad! Imagínese la escena: un niñito rodeado de una serie de hombres adultos, de aspecto serio, que lo miran fijamente. ¡Qué inocente y confiado se le ve! No tiene malicia ni ningún sentimiento de rivalidad. Ahí está: sumiso, sin pretensiones. ¡De qué manera tan hermosa demuestra el pequeño la cualidad de la humildad!
La lección que Jesús enseñó es muy clara. Todos debemos cultivar la humildad de los niños si queremos heredar el Reino de Dios. Entre los miembros de la hermandad cristiana no hay lugar para el orgullo ni para el espíritu competitivo que promueve contiendas (Gálatas 5:26). Esas son precisamente las actitudes que impulsaron a Satanás a rebelarse contra Dios. ¡Con razón las odia Jehová! (Proverbios 8:13.)
Los cristianos verdaderos tratan de servir, no de ejercer poder. La verdadera humildad nos mueve a servir a los demás, por desagradable que sea la tarea o insignificante la persona. El servicio que se presta con humildad tiene muchas recompensas. Jesús dijo: “Cualquiera que reciba a uno de tales niñitos sobre la base de mi nombre, a mí me recibe; y cualquiera que me recibe a mí, no me recibe a mí solamente, sino también al que me envió” (Marcos 9:37). Si cultivamos un espíritu generoso y humilde como el de un niño, estaremos en unión con el Personaje más excelso del universo y con su Hijo (Juan 17:20, 21; 1 Pedro 5:5). Obtendremos, además, la felicidad que viene de dar (Hechos 20:35). Y sentiremos la satisfacción de contribuir a la paz y unidad que caracteriza al pueblo de Dios (Efesios 4:1-3).
Por acá todo bien y yo, trabaje que trabaje e intentando acostumbrarme al inestable clima de Toluca.
Espero tener pronto noticias tuyas.
Cuidate mucho, un beso.
Diana M.